La Sexalescencia: un nuevo reto individual y social

 

EML

Así como la humanidad tardó siglos en establecer etapas bien definidas  de la vida humana como la infancia y la adolescencia, actualmente vivimos el surgimiento de la sexalescencia, advirtió Graciela Casas Torres, Maestra en Salud Pública y  diplomada en Gerontología y en Terapia Familiar Sistémica y añadió: envejecer es un logro y una hermosa posibilidad que estamos descubriendo juntos, una oportunidad y un cambio que nunca antes se  había presentado, resultado de la evolución científica del ser humano.

Pero el aspecto científico, abundó,  ha sido acompañado por cambios sociales y  cambios de conceptos como la sexalescencia, palabra derivada de la voz sexagenarios, referida a que  los adultos mayores  de hoy tenemos ya otra visión del mundo, estamos buscando nuevos caminos que nos brinden realización humana, mayor participación socioeconómica y mejores índices de bienestar.

La sexalescencia, indicó Casas Torres, quien impartió clases en el Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina y cuenta con una  antigüedad de 35 años de actividad docente en la UNAM, es un concepto relativamente nuevo, vinculado al Envejecimiento  exitoso y la generatividad, temas de su conferencia durante el Segundo Encuentro de Personas Adultas Mayores realizado en la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.

Aclaró que la generatividad es un aspecto importante del desarrollo humano, “no sólo es  una actitud ante la vida en la que los adultos mayores somos más activos y participantes en lo familiar y social, sino que además tomamos conciencia de que somos un eslabón entre dos generaciones; un eslabón de una cadena que viene de lejos y se proyecta hacia el futuro,  los que nos lleva a una preocupación por hacer lo mejor para las futuras generaciones, un acto de amor que puede dar sentido a la vida.”

Casas Torres compartió con el nutrido público del Auditorio Dr. Manuel Sánchez Rosado de la Escuela Nacional  de Trabajo Social, ENTS,  un artículo sobre la sexalescencia, es el término, dijo,  con el que se pretende denominar la aparición de una importante franja social de la población de México y Latinoamérica  en crecimiento continuo: los adultos mayores de 60 años y más,  con nuevas características, necesidades y aspiraciones, algo inédito en el mundo,  un fenómeno cultural  que nosotros, dijo a los asistentes, tenemos  el privilegio de protagonizar.

La sexalescencia, destacó, es una generación que ha eliminado del idioma la palabra “sexagenario”, porque sencillamente no se parece a la imagen del anciano aislado de otros tiempos, es una novedad demográfica, parecida al surgimiento de la adolescencia, que también fue una franja social nueva que apareció a mediados del siglo XX. Los sexalescentes, detalló, son hombres y mujeres de sesenta años y más que trabajan desde hace mucho tiempo, que utilizan las tecnologías de la comunicación y de la información, personas independientes que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse y otros buscan nuevas formas y proyectos productivos para redefinir el concepto de trabajo.  Los que ya se han jubilado, disfrutan con plenitud cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad y siguen ‘creciendo’, reinventando su mundo, sus actividades, sus relaciones.

Disfrutan al fin de un tiempo propio,  después de años de trabajo, la  crianza de los  hijos, las carencias y  desvelos que implican formar una familia. Las  mujeres sexalescentes que vivieron el feminismo de los sesenta y  los beneficios de la píldora,  señala el artículo compartido por  Casas Torres, inauguraron nuevos estilos de vida que prevalecen y se diversifican: algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, otras eligieron tener hijos, otras eligieron no tenerlos, fueron periodistas, atletas o crearon su propio “YO S.A.”, pero en general y en gran número,  fueron más libres que nunca antes, lo que también tuvo repercusiones importantes para el sexo masculino: padres, esposos, hermanos e hijos aprendieron a convivir,  a apoyar a las mujeres de su vida; estos cambios sociales, puntualizó la académica,  no tienen marcha atrás y por ello están derivando en nuevos estilos de vida,  en nuevas relaciones laborales, sociales y de pareja.

Casas Torres, ex directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social aseveró que hoy la gente de 60 años y más está estrenando una edad que todavía no tiene nombre, con aspectos muy positivos pero con nuevos retos individuales respecto al cuidado de su salud física  y mental y nuevas  obligaciones de participación para acabar con  prejuicios como el desprecio y el maltrato  a la vejez, tal como lo marca la Ley del Adulto Mayor del 2000, en cuya elaboración participó.