García Bustos fue un artista comprometido con las luchas sociales

 

  • Salía al encuentro del pueblo, manifestó Lidia Camacho
  • Amigos y colegas rindieron homenaje al desaparecido muralista en el Palacio de Bellas Artes
  • Fue recordado uno de los últimos representantes de la Escuela Mexicana de Pintura
  • Fue heredero de las enseñanzas de los tres grandes pintores y de la pintora más famosa de México: Rina Lazo

 

Rina Lazo y Lidia Camacho.

 

Amigos, colegas y personalidades distinguidas de la cultura rindieron homenaje el martes 8 de agosto, fecha en la que hubiera cumplido 91 años de vida, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes al maestro Arturo García Bustos, uno de los últimos representantes de la Escuela Mexicana de Pintura, quien falleció el pasado 7 de abril.

 

Fue un artista comprometido con las luchas sociales, motivo que vemos repetirse a lo largo de su obra; salía al encuentro con el pueblo”, al que va dirigida su contribución pictórica y el deseo de lograr una verdadera transformación social, destacó Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)

 

Indicó que el creador avecindado en el Centro Histórico de la Ciudad de México encontró ahí los escenarios que alimentaron sus modos de ver y la predisposición de su espíritu.

 

Lidia Camacho refirió que García Bustos fue heredero de la mejor tradición figurativa, de la estampa y el muralismo, pero lo que marcó su vida y obra fue haber convivido en el aula y en los andamios con Frida Kahlo y Diego Rivera.

 

“Hoy, en el cumpleaños de nuestro querido maestro -dijo Lidia Camacho- lamentamos su ausencia, pero sabemos también que su presencia sigue viva en su obra y en la huella que dejó en todos aquellos que lo conocieron, trataron y, sobre todo, en aquellos que aprendieron a ver con su mirada”.

 

Durante su intervención, Rina Lazo, pintora y viuda del maestro, agradeció a los asistentes y reconoció que, además de ser un gran artista, fue un gran hombre y esposo, una persona muy cariñosa que la apoyó y la estimuló para crecer.

 

 

“Fue un creador que ha aumentado la nobleza de los muros de los edificios públicos y añadido a su obra un rasgo positivo del respeto y la admiración que despierta México en el mundo por su cultura plástica”, concluyó.

 

Por su parte, la crítica de arte e investigadora Leticia López Orozco apuntó que García Bustos fue uno de los pintores más representativos y reconocidos de la tercera generación de muralistas, y heredero de las enseñanzas de los tres grandes y la pintora más famosa de México.

 

Agregó que su obra respondió a su etapa histórica y fue más allá de su momento sociopolítico, por lo cual trascendió la experiencia estética y transformó la realidad. Ejemplo de ello son sus Testimonios de Guatemala o los murales paradigmáticos en el Palacio de Gobierno de Oaxaca, sostuvo.

 

Él, como Rina Lazo y otros artistas de esa generación, probaron que su obra forma parte del legado de la plástica mexicana que ha sido reconocida en el mundo por sus aportaciones, precisó.

 

“Hoy recordamos y festejamos como uno de los grandes pintores, muralistas y grabadores mexicanos del siglo XX a quien nos hará siempre mucha falta, pero a quien nunca olvidaremos porque cada mural, cada grabado, cada cuadro nos recordará su existencia, compromiso y amor por el arte y por México”.

 

 

En su oportunidad, la historiadora de arte y curadora Dina Comisarenco resaltó el espíritu idealista y humanista del maestro García Bustos, su intensa labor como luchador social, su extraordinaria vocación intelectual y su profundo compromiso, aspectos que se ven reflejados en su vasta obra, puntualizó.

 

“A lo largo de su plena, vital y prolífica vida realizó numerosos y memorables murales, dibujos, grabados en madera, linóleos, aguafuertes y litografías, orientado a defender las causas populares y campesinas, los derechos humanos, la libertad y la paz”.

 

Señaló que su fuerza plástica reside en esta dualidad complementaria: denunciar de lo que está mal y la aspiración a la utopía de una sociedad mejor, por lo que nos ha legado una obra de gran valor poético y enorme profundidad histórica y social que debemos estudiar, preservar y divulgar.

 

Finalmente, Luis Rius Caso, titular de los museos Mural Diego Rivera y Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, expresó que García Bustos fue, protagonista activo de diversos sucesos históricos y un artista de pasión y garra que manifestaba facetas de extrema sensibilidad y profundidad por la poesía y la música.

 

Su obra, refirió, es un espejo fiel de su persona y sobresalió por su capacidad de formar síntesis de la existencia, su notable fuerza crítica y su visión que armoniza las fuerzas activas de la tradición.

 

Arturo García Bustos nació en la Ciudad de México en 1926. Muy joven ingresó al Taller de Gráfica Popular, donde participó de las actividades artísticas del grupo al lado de Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins y Alfredo Zalce, entre otros importantes grabadores.

 

Fue un artista comprometido con las luchas humanistas y las ideas libertarias de los pueblos latinoamericanos, temática que fue motivo de un sinnúmero de sus obras.

 

Realizó múltiples exposiciones individuales y colectivas, entre las que sobresale la retrospectiva de su obra Gráfica comprometida en el Palacio de Bellas Artes en 1977.

El homenaje al pintor, grabador, muralista mexicano fue organizado por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes, por medio de la Coordinación Nacional de Artes Visuales, para recordar a una de las figuras torales de la plástica mexicana.