Desarrollan en España tres píldoras en una para evitar recaídas en el infarto de miocardio

La polipíldora contiene tres elementos: anticoagulantes, contra  el colesterol y contra la tensión, necesarias para prevenir accidentes cardiovasculares

Valentin_Fuster_on_Mount_Sinai_campus,_July_2013

El Dr. Valentín Fuster Carulla

El director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de Madrid, Valentín Fuster desarrolló una polípíldora capaz de evitar recaídas a quienes han sufrido infarto de miocardio, abatiendo además, el alto precio que los tres medicamentos alcanzaban  al adquirirse por separado, por razones de distribución.

La pastilla ideada por Fuster es una  polipíldora que incluye los tres principios activos contra el infarto que se suelen tomar en tres pastillas: ácido acetilsalicílico, como en las aspirinas, para evitar la formación de trombos, una estatina para controlar los niveles de colesterol y combatir la obstrucción de las arterias y un antihipertensivo que evita el remodelado del corazón que se produce tras un infarto.

Más de diez años duró la investigación y el proceso de producción del nuevo fármaco del doctor Fuster, quien propuso su elaboración a varias farmacéuticas  de Estados Unidos y otros países; las farmacéuticas  decían que les parecía una idea interesante, pero ninguna quería desarrollarla, seguramente porque experiencias anteriores, como las relacionadas con polipíldoras para tratar el virus del sida, resultaron ineficaces en algunos casos.

 Fue la farmacéutica española  Ferrer la que llegó a un acuerdo con el CNIC, para tratar de llevar la polipíldora a los pacientes. La inversión necesaria ronda los 50 millones de euros y, según ha explicado el director general de Ferrer, Jordi Ramentol, se espera que en cuatro años la polipíldora esté comercializada en 90 países.

Al respecto la secretaria de Estado de Investigación de España Carmen Vela, ha destacado este acuerdo  como ejemplo de colaboración público-privada para beneficio del público.

La adherencia a la polipíldora por parte de los pacientes aumentó sensiblemente porque para los enfermos resultaba más costoso y difícil tomar los tres medicamentos por separado, además de desconocer que su acción conjunta  es mejor; posteriormente la primera polipíldora para la prevención secundaria cardiovascular  fue aprobada en Europa  y los pacientes que han superado un infarto ya pueden tomarla  para evitar recaídas en países como España, Argentina o México.

Durante la presentación del fármaco, tanto Fuster inventor de la polipíldora  como Ramentol, director general de Ferrer, han incidido en que su motivación principal es social, por ese motivo, aseguran que realizarán los esfuerzos necesarios para ajustar sus márgenes de beneficio y hacer posible que llegue a países con ingresos medios o bajos. “De cada 100 infartos, 80 se producen en estos países”, ha indicado Fuster, que se ha referido a estudios recientes para destacar el potencial de este tres en uno. En Estados Unidos se ha calculado que en cinco años, el 30% de las personas que han sufrido un infarto vuelven a tener un evento cardiovascular; la polipíldora haría posible evitar dos de cada tres recaídas.

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