Editorial

 

TE, el diario de la Tercera edad, renueva su compromiso social con los adultos mayores

 

  • Al cumplimiento de nuestro aniversario número 5 continuaremos realizando con nuevo aliento un periodismo responsable y profesional, innovador y especializado
  • Mil 980 personas ingresan diariamente a los 60 años de edad
  • En 2022 la cifra crecerá a 4 mil 160 personas

 

Foto: T E

 

Continuamos este año 2020 con nuevos bríos y alientos la misión que nos impusimos en 2014, al fundar TE, el Diario de la Tercera Edad, como un medio de comunicación para dar a conocer y crear conciencia sobre las condiciones y diversidad de vida de la población de más de 60 años en el país que hasta hoy alcanzan los 15 millones 485 mil 590 de habitantes con credencial de elector a diciembre de 2019 en las 32 entidades de la República.

 

Nos propusimos entonces y renovamos ahora el propósito de realizar un periodismo responsable y profesional, con una función eminentemente social dirigido a informar, analizar, difundir y proponer alternativas encaminadas al bienestar de las personas mayores.

 

Ante la evidencia de que las vidas de las personas mayores y de las futuras generaciones enfrentan y continuarán enfrentando  extraordinarios desafíos en empleo, pensiones, salud, cuidados, movilidad, estructura urbana, entre otros problemas, continuaremos señalando la necesidad urgente de implementar  políticas públicas viables y determinantes por parte del Estado Mexicano y de la IV Transformación de la República para hacer frente a la magnitud de esos retos sociales, económicos, políticos y demográficos.

 

Extenderemos este llamado a los sectores políticos, sociales, privados y de todos los ámbitos culturales y científicos de nuestro país para sumarnos todos, a un esfuerzo que, finalmente, beneficiará a toda la sociedad para hacer frente desde ahora a este extraordinario desafío que representa el envejecimiento de la población nacional.

 

La mayor parte de las actuales generaciones de personas mayores ya enfrentan drásticas y precarias condiciones de vida con pensiones magras que obligan a quienes las reciben a realizar otras tareas, muchas veces infames, indignas, sin salarios y dependiendo del favor de las propinas para subsistir, lo cual nos advierte que en un futuro inmediato las próximas generaciones de personas mayores de 60 años soportarán vidas en condiciones más ingratas y vulnerables.

 

Para ilustrar esta delicada problemática del país basta mencionar que mil 980 personas cumplen diariamente los 60 años y en dos años se estima que serán 4 mil 160 personas las que ingresen a esa edad; hasta hace pocos años eran 800 las personas que ingresaban a la Tercera Edad.

 

La pensión universal que aplica el actual gobierno de la IV República de dos mil 550 pesos bimestrales para más de ocho millones de personas de más de 68 años y de más de 65 años en las zonas indígenas, mitiga, pero no alivia ni resuelve de fondo una problemática de profundas desigualdades entre las élites que reciben de los fondos públicos pensiones de privilegio y la gran mayoría, hasta un 90 por ciento de los mexicanos que recibe pensiones que no aseguran una mínima condición de bienestar.

 

En este mismo universo de desigualdades y de injusticias sociales de las personas mayores en el país, de francas violaciones a sus derechos humanos, existe otro universo más perturbador y desigual, el del 72 por ciento de las personas mayores que no reciben una pensión contributiva por parte de las instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad Social y Servicios Sociales para los Trabajadores al Servicio del Estado y otros organismos como Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, organismos de estados y municipios y de las Universidades.

 

Renovamos nuestro compromiso social con el ánimo de que la actual administración gubernamental de la IV Transformación de la República eleve su mirada y aplique políticas previsoras que atiendan la compleja dimensión de los cambios demográficos que registra el pueblo de México, al aumentar la esperanza de vida pero sin condiciones de mínimo bienestar para las actuales y próximas generaciones de personas mayores en el país.

 

Aprovechamos este espacio para agradecer el apoyo decisivo de don Manuel Ramos Rivadeneyra, empresario de gran calidad social y humana, que creyó en este proyecto innovador y ha acompañado esta aventura desde su inicio, confiado en la viabilidad de un medio periodístico con la misión de servir a México, en el entendido de que su población, toda, merece un destino de vida superior, donde sea posible cumplir con uno de los sentimientos de la Nación expresados por José María Morelos: la necesidad y urgencia de atemperar las abismales distancias entre la indigencia y la opulencia que aún persisten en nuestro país.

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