Olga Sánchez Cordero: gravísima la violencia contra los adultos mayores en el seno familiar

Mayor desprotección de las mujeres en edad avanzada

Son personas con un estatus y una categoría sospechosa de discriminación, de desigualdad y de violencia

La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reitera  el derecho de las personas de sesenta años y más  a recibir una pensión alimenticia de sus hijos

Foto: Archivo T E

Foto: Archivo T E

En la casa de la jurisprudencia nacional,  a unos pasos de la plaza de la Constitución, a unos meses, en noviembre,  de finalizar su encargo como Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tras de una etapa de 20 años, la Doctora Olga Sánchez Cordero Dávila, afirmó sin titubeos: los adultos mayores, padres, madres, en situación vulnerable, tienen derecho a demandar de sus hijos una pensión alimenticia; manifestó también que es gravísimo lo que estamos viviendo en materia de violencia contra de los adultos mayores en el seno familiar y externó su preocupación, sobre todo,  por las mujeres adultas mayores, quienes carecen  de una pensión a pesar de haber trabajado toda su vida  en el hogar.

La entrevista con TE, El Diario de la Tercera Edad se realiza en las oficinas de la Ministra Olga Sánchez Cordero Dávila,  en el edificio donde se encuentran los murales  de José Clemente Orozco, Héctor Cruz García, George Biddle, Ernesto Tamariz, Carlos Bracho, Ismael Ramos, Leopoldo Flores, Luis Nishizawa y de Rafael Cauduro, un edificio inaugurado durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho en 1941 sobre los terrenos donde se encontraba la antigua plaza del Volador, un mercado de abasto durante la Colonia.

La gestión de la ministra ha marcado un hito en el ejercicio del Derecho en México. A los 23 años, el 17 de julio de 1970,   la Doctora Sánchez Cordero Dávila se tituló como abogada con la tesis “Una Revolución en la Interpretación del Derecho” en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En la University College of Swansea, en Gran Bretaña  realizó un  posgrado en política social y administración, es  Doctora Honoris Causa  por las Universidades de Morelos, Nuevo León y Xalapa,  y sus pasiones  son el Derecho Familiar así como   lograr una perspectiva de género  y disminuir la desigualdad entre hombres y mujeres  en el país.

El uno de agosto de 1968, la joven estudiante de Derecho de 21 años, Olga Sánchez Cordero,  acompañó, junto con un numeroso grupo de profesores y alumnos universitarios,  al rector Javier Barros Sierra por las calles de  la Ciudad de México para defender  la autonomía universitaria vulnerada por la irrupción militar en un recinto universitario y destrucción de las puertas de la preparatoria de San Ildelfonso, en el centro de la capital;  la exigencia de libertad para estudiantes y maestros presos y el cese de la represión. Era una lucha por las libertades públicas en el país, de expresión y manifestación de ideas, vehementes banderas que hasta la fecha sostiene la Ministra Sánchez Cordero.

Es una jurista que no se deja intimidar, sus sentencias se dictan y se apegan al estricto ejercicio del Derecho. “Un juez constitucional no dicta sentencia con base en la opinión pública”, dijo en una entrevista después de actuar  en el caso de la ciudadana francesa Florence Cassez. Su visión protectora constitucional alcanza  los derechos  de  los grupos vulnerables,  de los indígenas, de las mujeres que deciden  ejercer su derecho al aborto, de los discapacitados o de las parejas gay. Su tesis para recibirse abogada en 1970, marcó  la ruta que siguió su pensamiento y su acción en la vida jurídica.

Primera Notaria Pública en el Distrito Federal, académica  y funcionaria en la Facultad de Derecho, Magistrada en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, en  el mes de enero  de 1995, en el gobierno del presidente Ernesto Zedillo, una  estudiante  de la Vocacional Cinco del Politécnico durante los sucesos de 1968, la Ministra Sánchez Cordero Dávila fue propuesta en la terna para ocupar el  cargo de Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; fue electa por el Senado y adscrita a la Primera Sala Civil y Penal.

En octubre de 2014, recibió  la Medalla “Eduardo Neri. Legisladores de 1913″, por parte de la Cámara de Diputados. Es la primera mujer en recibir esa medalla que recuerda al legislador que en 1913 protestó por el asesinato del entonces senador Belisario Domínguez, ejecutado por la dictadura de Victoriano Huerta.  El monto de ese reconocimiento,  222 mil pesos, lo donó  a los programas para niños migrantes del Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF).

Al recibir esa medalla, la ministra Sánchez Cordero Dávila manifestó que era necesario reforzar la perspectiva de Derechos Humanos en todas las acciones del Estado para tener una administración fuerte, una correcta impartición de justicia y unas leyes que permitan la igualdad. Para esta Ministra de nuestra Corte Constitucional  está su firme y declarada convicción por el respeto a las personas mayores, sobre todo honrar a las mujeres de nuestro país.

El 15 de mayo pasado recibió, por parte de la Universidad  de Xalapa, Veracruz, el Doctorado Honoris Causa por sus significativos méritos como docente y jurista;  se suma a una vasta lista de reconocimientos  públicos. Ahí se dibujó su larga trayectoria de abogada y autora de numerosas obras sobre Derecho, desde sus tiempos de estudiante admiradora del movimiento hippie, su participación  en el movimiento estudiantil de 1968, ser la primera Notaria Pública en el Distrito Federal -cuando no existían baños para mujeres en el Colegio de Notarios- y su investigación  sobre los cinturones de miseria de la Ciudad de México.

Retrato de una mujer mexicana, de una juez constitucional  comprometida con los derechos humanos que, a partir de su tesis para recibirse de abogada,  inicio su lucha por la refundación del Derecho desde la perspectiva de la interpretación constitucional que ha permitido a la Suprema Corte de la Nación comenzar a tener “un papel destacado en el diseño y evaluación de las políticas públicas”.

La Ministra Olga Sánchez Cordero Dávila es una de las dos mujeres que ocupan la misión, entre  los once ministerios  de la Suprema Corte de la Nación, de velar por los derechos constitucionales en el país. Sus acciones la han colocado como una mujer revolucionaria en el Derecho constitucional mexicano  y en el Derecho  internacional.

Abajo, el texto de la entrevista con TE, el Diario de la Tercera Edad.

Foto: Gustavo Ojeda Carreras

Foto: Gustavo Ojeda Carreras

TE, Diario de la Tercera Edad: A pesar de que hay algunas políticas públicas relacionadas con la atención que necesita esta población que,  desde nuestro punto de vista requiere una mayor atención, sobre todo desde los ámbitos del derecho familiar. ¿De qué manera puede enfocarse el poder judicial para darle mayor protección a este tipo de población que está creciendo? Son unas 800 personas las que ingresan diariamente a la Tercera Edad en nuestro país, y esto va a representar una situación de conflicto a nivel de servicios de salud, de educación, de cultura.

Ministra Sánchez Cordero: Con mucho gusto yo le doy mi opinión sobre esto;  considero que los adultos mayores, sobre todo algunos adultos mayores, más que otros, se encuentran en  una situación de vulnerabilidad. Es sin duda alguna un grupo vulnerable. Aun cuando hay muchos adultos que están en una posición verdaderamente desahogada económicamente, que de alguna manera trabajaron durante toda su vida o trabajaron lo suficiente o ahorraron lo suficiente como para tener un ritmo de vida similar, cuando menos similar  al que tenían antes.

Sí quiero decirle que  en  mi opinión es que no necesariamente, por el hecho de ser adulto mayor se es un grupo vulnerable. Se es un grupo vulnerable,  además de por ser adulto mayor, por estar en ciertas condiciones de marginación, de pobreza, de enfermedad, de no acceso a los servicios de salud, de la cultura, como usted lo acaba de mencionar, una pensión o una jubilación. Ahí si se está ante una situación de unos adultos mayores en una situación de vulnerabilidad.

No necesariamente todos los adultos que llegamos a la edad de 60 – quiero decirle, que yo ya he superado esa edad, yo tengo en este momento 67 años, en dos meses cumplo 68, entonces ya incluso hasta los 65 los rebasé. No me siento un grupo vulnerable, por supuesto. Y tampoco algunos de mis compañeros y algunos de nuestros amigos que están en esta situación de haber rebasado, a veces, hasta por mucho la edad de 65, ya no digamos de 60 o a lo mejor hasta de 70 años, se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

Pienso que las condiciones de vulnerabilidad se dan en adición a grupos que no tienen eso que usted acaba de señalar. Grupos que no tienen acceso a una pensión, a una jubilación mínima, cuando menos, para poder sobrevivir, ya no vivir dignamente, sobrevivir. Grupos de adultos mayores que están enfermos o que tienen una enfermedad crónico-degenerativa o una enfermedad que cada día, tenemos una estadística en donde se prolonga más la edad pero las enfermedades de adultos mayores se están presentando. Todos podemos ser susceptibles de adultos mayores a enfermedades que no son propicias de los  jóvenes, inclusive, el otro día me decía un médico, esa enfermedad reumatoide, es una enfermedad típicamente después de los sesenta, como el Alzheimer, y otras situaciones de pérdida del espacio y tiempo, en donde el adulto mayor empieza a perder también la noción de una realidad, por esclerosis o alguna otra situación importante de deterioro.

Entonces, necesariamente por ser adulto mayor se es vulnerable, pero sí, muchas veces, muchos adultos mayores son vulnerables, porque no tienen este acceso a los servicios de salud, a pensiones de jubilación, porque no tienen este acceso a una vida digna, y entonces  sí se colocan en una situación de alta vulnerabilidad. A estos son los que hay que voltear a ver. Dándole la razón y contrariamente a lo que sucede con los niños, uno tiene grandes expectativas con los niños. Es una flor que está naciendo, son flores que están desarrollándose, son frutos que empiezan a darse. Entonces sí estamos volteando a verlos  también como un grupo vulnerable, pues a pesar de tener condiciones razonables de estabilidad económica o de acceso a la salud de los niños, ellos  sí son un grupo vulnerable per se. Por ser niños, necesitan la protección reforzada, cosa que no sucede con todos los adultos mayores. Muchos no requieren esta protección. Los niños sí, por la minoría de edad requieren una protección reforzada, no obstante que tengan derecho a la salud o  una posición desahogada en su familia, siempre serán objeto de una protección mayor y reforzada.

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Foto: Gustavo Ojeda Carreras

Desgraciadamente, como usted lo acaba de señalar,  la población de adultos mayores se está incrementando día a día, día con día tenemos mayor número de adultos mayores, y va a llegar un momento como es ahorita la población europea: una población ya anciana, que va hacia adultos mayores, algunos mayores, que se ha prolongado por la expectativa de vida de hasta los 78 y 80 años.  Y que sin embargo,  toda la carga de pensiones y de jubilaciones está sobre los hombros de una población de jóvenes cada día menor, cada día más reducida. Y son Estados que tienen una problemática de costos, de pensiones altísimas que no pueden hacer frente a ellos. Y que desde luego, los adultos mayores, después de haber trabajado toda su vida, tienen derecho a esta jubilación en  esa edad retiro, a esas pensiones. Pero todos los Estados se ven en una necesidad imperiosa de tratar de  resolver el tema, con una población joven, trabajadora y  cada vez más reducida.

TE, Diario de la Tercera Edad: Usted ha insistido mucho en conformar un sistema constitucional que cumpla la finalidad esencial de velar por los derechos de ciertos grupos.

Ministra Sánchez Cordero: Así es. Mi paso por esta Suprema Corte, el paso de todos los ministros de una forma u otra,  es tutelar los derechos. En la primera Sala Civil y Penal hemos creado y emitido jurisprudencia, sentencias   importantes en materia familiar, en lo que toca a la protección de los adultos mayores. Por ejemplo: hemos dicho que los adultos mayores – los padres, madres, tienen el derecho inclusive de demandar a sus hijos para exigir  una pensión alimenticia. Y esto es muy importante, porque obviamente el derecho de los niños no es ni siquiera cuestionable, los niños tienen el derecho a una pensión alimenticia por parte de sus padres. Pero el adulto mayor, se ha cuestionado, aunque el Código Civil lo establece, ¿tienen o no el derecho,  a una pensión alimenticia cuando ya son adultos mayores? La respuesta ha sido, desde luego, que sí.

Desde luego, y hay otra situación muy interesante. No en todos los casos, pero pudiera haber el caso en donde las condiciones de los hijos no son tan desahogadas, y sus hijos tendrán que hacerle frente también a sus propios hijos a la vez, a los nietos de los adultos mayores. Pero se ha dicho en esta Sala que ellos, los adultos mayores,  efectivamente tienen el derecho a una pensión alimenticia por parte de sus hijos.

 

Foto: Gustavo Ojeda Carreras

Foto: Gustavo Ojeda Carreras

TE, Diario de la Tercera Edad: ¿Pero cómo hacer valer ese derecho? Por ejemplo, en el caso que nosotros nos hemos encontrado, en investigaciones que hemos realizado, en ocasiones los nietos despojan a los adultos mayores de su vivienda. O simplemente los aíslan en cuartos de servicio, o los meten hasta en gallineros.

Ministra: Yo quiero decirle algo que  me preocupa demasiado, es precisamente la violencia que se ejerce en contra de los adultos mayores. Esa violencia familiar, que no es privativa de la violencia del hombre contra la mujer o  contra los niños. Hoy en día estamos viendo una violencia agravada por parte de la familia, de los hijos, de los niños, de los nietos en contra de los adultos mayores.

No solamente no se les tiene respeto y consideración como antes se les tenía a los viejos, por sabios, como en el consejo de sabios en las comunidades indígenas, el consejo de ancianos, era un consejo de sabios, que tienen mucho que dar. Pero como usted dice, se les relega, se les priva de su propia libertad dentro de  la casa o dentro de los cuartos de servicio con una violencia extrema, una violencia agravada por parte de todos los integrantes de la familia. Pareciera ser que ellos no se dan cuenta que también van a llegar a la edad adulta y pareciere ser que  eso no les va a pasar a ellos. Es gravísimo lo que estamos viviendo en materia de violencia en contra de los adultos mayores.

Me preocupan mucho algunas mujeres adultas mayores, que tienen además una condición de mujer y que no tienen recursos, que a lo mejor se les ha despojado de su patrimonio. Y a ellas, que muchas veces no tienen ni siquiera el patrimonio, no tienen recursos,  son violentadas, son marginadas por la propia familia y no tienen una pensión ni jubilación por haber trabajado toda su vida en el hogar o gran parte de su vida en el hogar, preponderantemente en las labores de la casa. ¿Y qué pasa con ellas? Enfermas, solas, discriminadas, sin recursos y violentadas por su propia familia. Ese grupo me preocupa mucho, porque esas sí son personas de la tercera edad con un estatus y una categoría sospechosa de discriminación, de desigualdad y de violencia.

TE, Diario de la Tercera Edad: En el caso de los asilos o las residencias o casas de reposo que se han vuelto sitios en los que van y depositan a estas personas mayores, muchas veces con el objetivo de despojarlas de algún bien o recurso.

Ministra Olga Sánchez Cordero: Este es el otro  tema. No son malas per se las residencias de retiro, sobre todo aquellas de personas muy acomodadas, porque allí tienen médicos, enfermeras, tienen comida propia para su edad, les hacen sus  dietas de lo que no pueden comer, si son diabéticos, si tienen algún problema de artritis, en fin, los cuidan. No necesariamente per se las residencias son negativas. Lo negativo es lo que viene alrededor de esto: es decir, que las depositan no para que tengan una posición más cómoda o más cuidada, muchas veces para despojarlas de su patrimonio y deshacerse de ellos. Pienso que está bien que se vayan formando casas de residencia, se hace sobre todo en Europa. En Europa se tiene esa experiencia de residencia  de adultos mayores porque de alguna manera se hacen grandes amistades a esta edad y se comparten muchos problemas  de hijos, de nietos, de  enfermedades; platican y obviamente puede llegar a ser un ambiente cómodo y agradable para el adulto mayor, sobre todo cuando se tienen residencias  con gente de recursos para atenderlos allí.

Foto: Archivo T E

Foto: Archivo T E

Tengo experiencias de amigos que han dejado a sus padres de más de 90 años, porque se ha prolongado la vida más allá de los 90, y han sido experiencias positivas.  Y han estado realmente bien atendidos. Pero cuando es lo contrario, que  se les deja en lugares donde se les abandona, en donde no solamente viven una pobreza terrible y una situación de incomodidad, sino que adicionalmente se les despoja, entonces estamos en otro tema. Yo creo que habría que también decirle al Estado mexicano que hoy, que tiene este nuevo universo de población que antaño no tenía – imagínese que por los años sesenta o cincuenta, según las corridas de vida que tenía el seguro social, el promedio de vida  era de los setenta años,   yo ya estaría en mis últimos días – ahora se tiene actualizar  el gobierno mexicano y yo le haría  un llamado al gobierno para que  fiscalizara, supervisara este tipo de residencias para adultos mayores para que efectivamente cumplan con su misión. No es que estén mal, pero hay que vigilarlas.

TE, el Diario de la Tercera Edad: Nos hemos encontrado casos, como en Mazatlán,  de una casa de este tipo que está administrada por monjas, de una señora que no entendía por qué su sobrina preferida la había ido a depositar allí. Y la señora se la pasaba llorando. Hablé con la administradora y ni siquiera podía identificar que esta señora era víctima de una depresión profunda. Usted escribió alguna vez sobre Simone de Beauvoir, pionera del escenario de la vejez en el mundo. Y una de sus tesis es que después de que las personas son depositadas en este tipo de lugares tienen un promedio de vida más corto, y lo tenía ya documentado.

Ministra Olga Sánchez Cordero: Creo que han cambiado las condiciones de las residencias de cuando ella escribió La Vejez,  pero una persona adulta mayor en una depresión como la que usted está señalando habría que ver las causas, y tratar de atenderla,  darse cuenta de cuál es el origen de esta depresión.

TE, el Diario de la Tercera Edad: Pero si en tales residencias no existen las condiciones,  casitas improvisadas, que no tienen un registro…

Ministra Olga Sánchez Cordero: Yo creo que sería una política pública del Gobierno del Distrito Federal, empezando por esta entidad porque el Distrito Federal  ha sido un pionero en la revolución de las reformas en materia de discriminación, de despenalización del aborto, de la atención a la discriminación de niños, de niñas, de adolescentes, de adultos mayores. Ha sido pionero. Entonces, si el Gobierno del Distrito Federal lleva a cabo una política de supervisión puntual, severa, fiscalizada de todas estas residencias creo que podría ser un apoyo muy importante a la solución de que cada día hay más,  800 adultos mayores en la población mexicana; es enorme el  desafío y obviamente sobre un Estado que no fue preparado y no ha sido preparado para enfrentar este nuevo reto.

TE, Diario de la Tercera Edad: Usted también ha dicho que el derecho juega un papel fundamental para establecer las bases que protejan a la institución de la familia. Y allí entran este tipo de grupos de vulnerabilidad donde el derecho tiene que ser más específico en la protección.

Ministra Olga Sánchez Cordero: El derecho familiar para mí, sobre todo la institución de la familia, es una institución que hay que recuperarla. Hay que recuperarla. Yo quiero ser muy precisa con su medio: La Corte, ya en algunas resoluciones ha dicho que no hay nada más un tipo de familia. Entonces, cuando hablo yo de familia hablo de un reconocimiento de una gama de familias. Yo no estoy refiriendo a una mamá, el papá y los hijitos.  No, yo me estoy refiriendo a la familia como una institución  que puede tener variables y variantes distintas y puede ser una gama.

Una mujer jefa de familia que no tenga compañero pero que se haga cargo de sus hijos y sea el centro, el pilar, ¡eso es una familia! No necesitamos a un compañero, al padre de los hijos, para decir que aquí es una familia, hay una familia y una familia presidida por ella, o también, raro, presidida por él. Generalmente es la mujer la que es jefa de familia. Generalmente es la mujer  el centro en donde gravitan todos sus hijos o sus padres. Hay familias monoparentales, hay familias homosexuales. No se puede discriminar una familia homosexual que forma una pareja. Ya la pareja en sí misma es una familia con los hijos que puedan adoptar, es un núcleo familiar. Y uno no puede decir que no es una familia la que está compuesta por varias generaciones de familia. Es una familia extendida, que está compuesta desde los abuelos hasta los nietos o incluso los bisnietos. O una familia que solamente, como en Europa, que solamente  sea una pareja.

Foto: Gustavo Ojeda Carreras

Foto: Gustavo Ojeda Carreras

Entonces, tenemos que ver a la familia como institución, pero tenemos que verla en sus diferentes acepciones y sus diferentes formas. Hay todavía tribus en África que son poliándricas, que una mujer es compartida por varios hombres por razones económicas porque no pueden mantener más que a una sola mujer. Tenemos a los esquimales también con una forma propia de familia muy diferente, a los árabes y musulmanes, con  otro tipo de familia donde hay varias mujeres casadas legalmente con una sola persona. ¿Por qué solamente centrarnos en un solo tipo de familia que queremos imponer? No se vale imponer. Uno de los derechos fundamentales es la libertad. Y la libertad para conformar una familia es fundamental, pero hablando de la familia como institución, y con esta serie de gamas de la familia, si  quiero decirle algo: ¿si la familia es sujeta de protección y desarrollo por parte del Estado?  la respuesta es sí.

¿Tiene que haber un rescate, una recomposición de la familia, tiene que haber una nueva evaluación y promoción de la institución de la familia?

La respuesta: es sí.

Y le voy a decir por qué:

Si nosotros tenemos hoy por hoy un tejido social descompuesto, lo primero que tenemos que hacer es recomponer la familia para que desde la familia empecemos a recomponer ese tejido social.

La familia es donde se desarrollan los hombres y las mujeres del futuro. La familia es la que transmite los valores por primera vez, la familia es la que  da la primera educación, la que da seguridad al individuo, la que  da apoyo. Si tenemos violencia en la familia, si tenemos conflictos familiares que no se resuelven y que hay violencia contra adultos mayores, niños, jóvenes, ¿qué esperamos de esos niños, de esos jóvenes que se están formando en esas familias?

TE, Diario de la Tercera Edad: Y a nivel legislativo, para evitar este tipo de actos antijurídicos que tienen que ver con el maltrato a los adultos mayores, ¿qué iniciativa podría plantearse?

Ministra Olga Sánchez Cordero: Habría necesidad de revisar algunas disposiciones del Código Civil, de leyes especiales, de tratados internacionales en materia de adultos mayores, porque sin duda alguna hoy por hoy,  como tenemos un Artículo Primero constitucional en donde establece obligatoriamente y categóricamente que tenemos que abrir el espectro de derechos a las convenciones internacionales, ahí  podemos ver muchas disposiciones que son Derecho ya de nosotros, son Derecho interno, para hacerlas realidad en las sentencias de los jueces, en las políticas públicas y en las leyes.

TE, Diario de la Tercera Edad: Y en reformas constitucionales, ¿no sería conveniente incorporar los derechos de los adultos mayores  en el Artículo cuarto constitucional?

Ministra Olga Sánchez Cordero: Tendríamos que ver exactamente, que podría ser una iniciativa. Sin embargo, tendríamos que ver cómo manejar esta situación de adultos mayores dentro del mismo Artículo Cuarto constitucional. Por ejemplo, ¿sabe cuándo empezó a manejar la Suprema Corte el interés superior del menor? En el año 2002. ¿Sabe cuándo el legislativo lo llevó a la legislación constitucional? Hasta después del 2010. Tardó diez años para llevarlo a reforma constitucional.

De verdad me preocupa mucho este tema. Platicando con mi hija, jueza de distrito que ha llevado casos de adultos mayores, me decía: “Cómo me preocupan las mujeres adultas mayores enfermas, marginadas, pobres y violentadas por su propia familia.” Éste si es un grupo altamente vulnerable. Tengo mi retiro de la Corte el día el 30 de noviembre; yo pretendo seguir escribiendo,  continuar con la defensa sobre todo de los derechos de estas mujeres. Y pretendo defender  también a los adultos mayores, a los discapacitados, que también es un tema enorme porque imagínese una mujer mayor, pobre, discapacitada,  tiene 4 discriminaciones en su contra: por ser mujer, por ser adulto mayor, por ser pobre y por ser discapacitada. Imagínese el grado de vulnerabilidad que se contiene en esta sola mujer.

TE, Diario de la Tercera Edad: Estamos aquí en la casa de la jurisprudencia…

Ministra Olga Sánchez Cordero: estamos en la casa de la Justicia. Desde aquí salen las tesis, las grandes jurisprudencias, de aquí salen muchas veces las reformas que serán después plasmadas por el legislador. Son las grandes precedentes, que no leyes,  son normas jurídicas individualizadas al caso concreto, no son leyes, son las  normas jurídicas, precedentes que el legislador lleva a plasmarlas en leyes.

TE, Diario de la Tercera Edad: Su periodo de  Ministra termina en noviembre, es una lástima su retiro.

Veintiún años aquí en esta Suprema Corte. Todavía tengo mucha fuerza. Compromiso, quiero hacer muchas cosas, si bien ya no dentro de la Suprema Corte, ya no con casos que resolver, si quisiera yo continuar  con un espíritu de solidaridad y de apostolado después de mi retiro. Me siento joven. Quiero decirle una reflexión personal, acerca de las abuelas. Hay un movimiento, las Abuelas de Mayo, en Argentina, que ha localizado a muchos de sus nietos. Pero también hay un movimiento en el mundo, un movimiento generacional de abuelas. Las abuelas nos hemos convertido, y me sumo a este movimiento,  en factores importantísimos  en la educación de nuestros nietos. Hoy por hoy, nuestras hijas, nuestros hijos, sobre todo hijas, salen a trabajar fuera del hogar, y en muchas ocasiones es la abuela, quien se encarga de ir viendo cómo se desarrollan y criando a sus nietos.  Se han convertido las abuelas en una segunda madre, y ese es un movimiento generacional que a mí me ha tocado y me ha dado la oportunidad de ser abuela.

TE, Diario de la Tercera Edad: Es fundamental que desde niños se les prepare para ser adultos mayores.

Ministra Olga Sánchez Cordero: Sabe que muchos niños, y muchos jóvenes, y muchos adultos jóvenes, no se dan cuenta que irremediablemente llegarán a la vejez, y hoy por hoy violentan, marginan, desprecian, desprecian, y lo digo enfáticamente, desprecian a los adultos mayores. No se dan cuenta que el destino los va a alcanzar más pronto de lo que ellos piensan.